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El CLAI se une a la declaración del Consejo de Iglesias de Cuba sobre las políticas del presidente de estado unidos
      
1 EL consejo de Iglesias de Cuba, institución Líder del movimiento ecuménico cubano, integrado por 51 iglesias e instituciones cristianas –protestantes, reformadas, evangélicas, pentecostales, episcopales y ortodoxas–, además de judíos y yogas, también entre ellas; centros de estudio, de información, de servicio comunitario y seminarios teológicos; desde su fundación en 1941 ha proclamado la unidad para el servicio a nuestro pueblo y nación, a través de la búsqueda del amor, la justicia y la paz entre pueblos y naciones, que son las señales evangélicas más evidentes del reinado de Dios entre nosotros
 
2 Con el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos se establecía una nueva era a partir de las nuevas políticas de la administración Obama. Había sido el sueño y la lucha de muchos entre los que también se incluían las iglesias y las religiones en ambos lados. 
 
3 Un camino de respeto y de diálogo mostraba la esperanza al mundo, de que partiendo de relaciones civilizadas se podían construir puentes y derribar muros.  Estos acuerdos entre ambos países, resultados del trabajo de muchos años y de varias generaciones, tuvieron y tienen el apoyo de la amplia comunidad de creyentes en niveles nacionales y globales. 
 
4 Hoy 16 de Junio, el Presidente Donald Trump ha anunciado otra política que implica un retroceso en un camino, que aunque frágil, asentaba seguros pasos en una estrategia de convivencia donde todos podían beneficiarse y prometía un futuro de paz y entendimiento; no solo entre las dos naciones sino para toda la región.
 
5 Esta política como otras de la administración, no responde a los deseos de los estadounidenses, cuyas visitas a la nación caribeña se dispararon en 2016 y en lo que va del actual calendario expresando y confirmando así su deseo de interactuar con la isla.
        
6 Cubanos y norteamericanos podemos hacer mucho por nuestra region y por esta humanidad, no es lógico que existan leyes o resoluciones que impidan el acercamiento y esa voluntad de los pueblos.  No debemos, ni podemos renunciar a lo que es la voluntad Divina de que, estas dos naciones mutuamente se beneficien de sus intercambios religiosos, culturales, educacionales, deportivos, científicos y del enriquecimiento pueblo a pueblo entre sus fronteras y otras muchas. 
        
7 Esta política denota falta de información y conocimiento sobre la realidad cubana, nuestra historia, la soberanía y el derecho de este pueblo y del propio pueblo norteamericano. Se encuentra descontextualizada en el tiempo que vivimos hoy. Estamos, mas bien, ante un monólogo que no lleva a ninguna parte en pleno siglo XXI, cuando la humanidad llama al diálogo y a la búsqueda de soluciones civilizadas. Vivimos en la era del diálogo, en la era de la búsqueda y construcción de la paz sin la cual la humanidad no será capaz de sobrevivir. 
 
8 Sabemos y estamos seguros que esta no es la voluntad del pueblo norteamericano ni de sus iglesias y religiones que siempre han abogado por la paz, el dialogo y la normalización de las relaciones. Sabemos también que es su voluntad que el embargo sea removido, al igual que la de las naciones expresada año tras año en múltiples votaciones en las naciones unidas.
 
9 Expresamos nuestra gratitud a Dios y a todos y todas sus hijos e hijas que seguimos y seguiremos buscando el levantamiento del embargo y la búsqueda de soluciones a través del dialogo y la paz. Una vez mas llamamos a la unidad en oración, acción en  la esperanza de la vida abundante a la que Cristo nos llama. 
 
10 Nosotros miembros del Consejo Mundial de Iglesias, de la Alianza Conjunta de las Iglesias, del Consejo Latinoamericano de Iglesias, hermanos del Consejo Nacional de Iglesias de los Estados Unidos y del Servicio Mundial de Iglesias. Hermanos y compañeros en misión de muchas denominaciones, fundaciones, agencias, concilios en los Estados Unidos y a lo largo y ancho de este mundo, que es de Dios. Estamos seguros de que juntos con nuestras oraciones y acciones seguiremos derribando los muros y levantando los puentes en nuestro peregrinaje por la justicia la paz y el amor. 
 
12 Estamos convencidos que el presente y el futuro pertenecen a Dios y que en ese sentido el llama a la  humanidad a la reconciliación, para que aprendamos a amarnos y perdonarnos. El Bloqueo debe ser removido, Cuba y los Estados Unidos han de coexistir en paz, respeto y diálogo. 
 
13 Que el Cristo Encarnado, Resucitado y Glorificado  derrame y haga llover su gracia sobre  Cuba, los Estados Unidos y todos los pueblos de nuestra tierra llenándonos de su bendición y su manifestación a todos y todas, guiándonos por las sendas del diálogo, de la justicia, del amor y la paz.
 
Rev. Joel Ortega Dopico 
Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba
Junio 16 de 2017.
 

 

OscarBolioli

Como Consejo Latinoamericano de Iglesias hemos recibido con mucha tristeza y dolor la noticia que el pastor Óscar Bolioli, se nos adelantó este 18 de junio a dejar este mundo y ha sido recibido en la vida eterna prometida por nuestro común Dios.
 
Estamos en oración por su esposa, hijos, toda su familia y por la comunidad metodista para que Dios les consuele en este momento de dólar y se fortalezcan en las promesas de Dios que se hacen realidad en personas como el pastor Oscar que se caracterizó por ser un siervo fiel y comprometido con el evangelio de búsqueda de justicia y paz para nuestro pueblo.
 
La vida, el compromiso y el testimonio de Óscar Bolioli seguirán vivo ya que fue uno de los líderes, como pastor y presidente de la Iglesia Metodista en el Uruguay en varias ocasiones, especialmente en tiempo tan difíciles como la dictadura uruguaya y en la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay.
 
La vocación ecuménica del pastor Oscar Bolioli seguirá perdurando en toda nuestra región ya que aprendimos de su compromiso con un evangelio que anuncia esperanza de vida plena, defiende los derechos humanos y trabaja por una paz que es fruto de la justicia. Su ejemplo seguirá siendo un desafío a nuestras iglesias y para todos los cristianos que deseamos seguir los pasos de las bienaventuranzas que nos enseñó Jesús:
 
“Felices los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. Felices los perseguidos por cauda de la búsqueda de justicia, porque el reino de Dios les pertenece” Mateo 5:9-10.
 
Con esta esperanza de resurrección acompañamos y estamos con la familia del pastor Oscar Bolioli, su familia y las iglesias metodistas como familia ecuménica en este momento.
 

Sudandelsur

 

Ginebra, 18 de mayo de 2017
 
El CLAI se une al Consejo Mundial de Iglesias en el Llamamiento a la acción para acabar con el hambre
 
Estimados hermanas y hermanos en Cristo:
 
Nosotros, los miembros de más de cien organizaciones religiosas e iglesias mundiales, regionales y nacionales, que representan a más de mil millones de personas, nos reunimos hoy en nuestras comunidades de culto para observar el Día internacional de oración para acabar con el hambre el 21 de mayo de 2017.
 
Estamos invitando a la oración y a la acción para poner fin a la hambruna, ya que estamos sumamente preocupados por el hecho de que más personas se enfrentan hoy a la hambruna que en ningún otro momento de la historia moderna. La ONU ha declarado la hambruna en Sudán del Sur, mientras que Somalia, Nigeria y Yemen están al borde de la hambruna. Esta situación se ha visto acelerada por una combinación letal de sequía, conflictos, marginación y una gobernanza deficiente. En estos cuatro países, 20 millones de personas están expuestas al riesgo de inanición, y muchos más millones de personas experimentan grados alarmantes de hambre en todo el mundo. La desnutrición está teniendo graves repercusiones y, como siempre, los niños están entre los más afectados, se vuelven cada vez más vulnerables y sufren las consecuencias de por vida. De hecho, 1, 4 millones de niños podrían morir de desnutrición aguda grave en los próximos meses. Por otra parte, 27 millones de personas no tienen acceso a agua potable en estos cuatro países con riesgo de hambruna, y esto incrementa el riesgo del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.
 
A pesar de los genuinos esfuerzos de muchos, existe un gran riesgo de que, si la situación sigue su curso actual, la respuesta mundial a esta crisis sea extremadamente inadecuada, y desemboque en muertes y sufrimientos inimaginables.
 
Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron. Mateo 25:35
 
Se nos ha encomendado ver lo divino en aquellos que sufren y respetar su dignidad. Estamos llamados, asimismo, a apreciar la resiliencia de las personas y las soluciones que plantean. El alimento es más que un derecho humano: es un don divino que no puede ser negado. Instamos a todos nuestros fieles a que movilicen sus congregaciones y organizaciones, así como a la sociedad más amplia y a los gobiernos, para marcar la diferencia en estos tiempos de sufrimiento sin precedentes.
 
Las consecuencias más devastadoras de esta crisis pueden ser evitadas si actuamos juntos para:
 
1.Responder a la acuciante necesidad de recursos. 
Hay un gran déficit de recursos destinados a financiar la ayuda humanitaria que puede salvar vidas. Hasta ahora, se han recibido solamente 1,3 mil millones de dólares de los 4,9 mil millones de dólares que se necesitan. Se necesita recibir el resto urgentemente. Tenemos que responsabilizarnos nosotros mismos y responsabilizar a nuestras sociedades y nuestros gobiernos de la administración de los recursos necesarios para abordar esta crisis y de que estos lleguen allí donde se necesitan lo antes posible. 
 
2.Comprometerse a trabajar por la paz, abordando las causas de los conflictos y la injusticia.
Nos comprometemos a promover la paz en las comunidades para prevenir la aparición de conflictos, y a exigir responsabilidad a los gobiernos y a otras estructuras de poder por cometer abusos de derechos humanos e instigar los conflictos en lugar de aplacarlos. Nos comprometemos también a colaborar con los gobiernos en la creación de instituciones y grupos de la sociedad civil para respetar el Estado de Derecho. 
 
3.Abordar de manera sistemática las causas fundamentales del hambre extrema a largo plazo mediante el desarrollo sostenible.
Nos comprometemos a abordar los siguientes temas:
 
a. El cambio climático, que afecta a los pobres de manera desproporcionada. 
b. La desigualdad de género, que perpetúa la injusticia y el empobrecimiento de familias y comunidades. 
c. El apoyo a los pequeños agricultores y agricultoras, que producen la mayoría de los alimentos del mundo, pero muchas veces carecen de derechos seguros sobre sus recursos productivos, como pueden ser la tierra, el agua, las semillas, los mercados y los medios financieros que les ayudarían a lograr la seguridad alimentaria y a vivir con dignidad. 
d. La consolidación de la paz y la resolución de conflictos en el ámbito comunitario, nacional y mundial. 
 
Que la gracia de Dios disipe la sequía y la hambruna que hay dentro de nosotros y en nuestro entorno, y transforme el mundo, para que sea un reflejo del amor y la fidelidad de Dios. Que, por la misericordia de Dios, hasta la tierra más árida se transforme en un vergel, y los huesos secos vuelvan a la vida dentro y fuera de nosotros (Ezequiel 37:1-14). 
 
En Cristo,
 
Rev. Dr Olav Fykse Tveit 
Secretario General
Consejo Mundial de Iglesias
 
 

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